Vive tu dia al Maximo!

hoy despues de mi seminario pude descubrir esto que por cierto se me ha hecho muy interesante.

Durante muchos años he sentido temor de llegar a cierta edad en mi vida y sentirme fracasado por no haber realizado o conseguido lo que soñaba. ¿Y si no valgo para lo que quiero hacer? Me he preguntado a menudo. Cuando respondí a esta pregunta aceptando que no valía para lo que deseaba tomé decisiones que me condu- jeron por un camino distinto del que realmente quería. Y fuese donde fuese, hiciera lo que hiciera, o intentase minimizar u olvidar la renuncia de mis sueños, ésta siempre me acompañó.

Lo que más daño hace a las personas es renunciar a sus sueños verdaderos y auténticos. Estás diseñado para vivir sueños maravillosos y dedicarte a lo que más te gusta hacer en la vida ha- ciendo de ello tu sustento vital y ofreciéndolo a otros como un servicio. Pero, porque creaste una

percepción sesgada de tus capaci- dades y de tu potencial o, porque asumiste miedos e inseguridades de otros, decidiste dedicarte a los “tie- nes que”, “debes de” o “necesitas”. Y en vez de vivir, sobrevives.

Lo que hayas conseguido hoy, es el resultado de lo que decidiste ayer, y la decisión primera que tomaste, fue lo que elegiste pensar de ti mismo. Sí, puede que tu percepción de no valer estuviese muy bien argumentada en tu fuero interior y que no te dejaras ninguna razón al azar, pero ¿Con quién te comparaste? ¿Qué ser, real o imaginario, usaste (usas) para comparar tus capacida- des reales o potenciales? La comparación es la mejor excusa donde refugiarse, porque tú sabes que cualquier comparación que hagas es absurda: no existen dos seres iguales en todo el universo. Con lo que, incluso si fueses hermano gemelo de uno de esos “ídolos idealizados”, nunca llegarás a ser alguien distinto de ti mismo.

Cuando la comparación agota todos sus argumentos fren- te a ti, se convierte en resignación: “Bueno, ya es tarde para hacer lo que no hice”. Pero ambas actitudes son disfraces del miedo al fracaso o del miedo a equivocarse. ¿Existe realmente el fracaso o el error? Pareciera que sí, pero es una ilusión más de nuestra percepción. Puede que te hayas sentido fracasado muchas veces o que te estés sintiendo ahora así en tu vida, pero el fracaso en términos absolutos no existe en esta vida. Puedes estar tranquilo, no has fracasado.

Si te preguntas “¿Cuándo me he sentido fracasado?” o “¿Por qué me siento fracasado?”, te aseguro que descubrirías

que esa sensación solo aparece cuando vives una experiencia de una manera que no esperabas, y comparas el resultado que obtuviste con la idea previa que tenías de cómo se supone que debió de haber sido. Pero el fracaso está relacionado con los obstáculos que encuentras y los obstáculos son, habitualmente, circunstancias no previstas.

Las circunstancias no previstas suelen deberse a la falta de experiencia, a fijar plazos no realistas, a la falta de definición del ob- jetivo que querías alcanzar o a la falta de conocimiento. Si afrontas tu sensación interior de fracaso como el momento optimo para redefinir lo que deseas, para redefinir mejores y nuevos plazos o para aprender lo que no sabías, la sensación de fracaso es simplemente una oportunidad para acercarte más a lo que deseas crear.

El precio de cualquier experiencia vale la lección escondida que tiene detrás. Si no la extraes, la repites una y otra vez hasta que la aprendas. La única razón por la que te sientes fracasado es porque aún no ves el valor de la lección que aún no has aprendido. Y si al primer obstáculo serio renunciaste a lo que querías entonces no era un sueño, si no un capricho, y renunciar a un capricho no es un fracaso si no darte cuenta que no estabas dispuesto a pagarun precio tan alto.

El único propósito de tu vida es aprender de lo que hiciste o dejaste de hacer, darte cuenta de tu grande- za interior y despertar a tu potencial creador de sueños inspirados. No estás aquí para ser feliz, ni para sen- tirte bien, ni para alcanzar la paz, y mucho menos para sentirte fracasado, porque todos ellos son estados emocionales necesarios pero pasajeros, que te aportan información de dónde estás en relación a donde no querías estar o de donde quieres estar en relación a donde te encuentras, y no son el fin en sí mismos.

Dedicarte a hacer lo que más te llena, es abrazar los aspectos que te gustan y los que no te gustan de eso que te llena. Es acoger el dolor y el placer, lo que te agrada y desagrada, lo positivo y lo negativo de aquello que te aporta tu realización. La vida qu e creas es tu visión interior proyectada al exterior en forma de acciones y omisiones. Pero la magia de experimentar una vida plena es intemporal, porque los sueños a los que renunciaste siguen en tu corazón esperando nuevas decisiones. El momento en el que ocurren las cosas es el momento adecuado, ni antes ni después, porque es cuando estás preparado. Y, como alguien apuntó una vez, aunque nadie ha podido regresar y hacer un nuevo comienzo, cualquiera puede volver a comenzar ahora y hacer un nuevo final.

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