Carta de un Amigo

Hace algunos días asistí al seminario de Robin Sharma, un prestigioso y reconocido motivador y conferencista internacional.

El evento no fue menos que extraordinario y me refresco algunos de los principios sobre liderazgo que conozco y que siempre es bueno que alguien más te recuerde.

Todo formidable, sin embargo hubo algo fuera del contexto principal del seminario que llamó tremendamente mi atención y que me aporto lecciones importantes sobre la riqueza que hoy te comparto.

Los Ricos Invierten en su Mente. 
El seminario se llevó a cabo un jueves por la noche. Mi primera sorpresa fue encontrar a cientos deempresarios y gerentes de grandes compañías justamente allí a las 8 de la noche. Ansiosos por alimentar su mente, el seminario fue presenciado por más de mil personas que asistimos. La mayoría de ellos personas elegantes y con clase que pagaron un promedio de $80 dólares para escuchar la charla de 90 minutos de Robin Sharma.

Yo me preguntaba: ¿dónde está la gente pobre? ¿dónde están quienes más necesitarían escuchar estos mensajes? La respuesta es más que obvia. A excepción de unos pocos, la mayoría de personas están en sus casas por la noche, viendo televisión, leyendo el periódico, o tal vez durmiendo. Pero los ricos, estaban allí. Llenando su mente y su espíritu con mensajes poderosos, positivos y que potencian sus capacidades al máximo.

Entonces comprendí que una de las grandes diferencias entre ricos y pobres reside en la forma como invierten su tiempo y dinero que a la larga, se convierte en más tiempo y más dinero.

Los Ricos Involucran a sus Hijos
Otro detalle que note y que me impactó fue el hecho de ver a muchos jóvenes y adolescentes en el seminario. Algunos llegaban con sus padres. Me encantó la idea de verles llegar con traje formal y corbata cual grandes y exitosos empresarios. Me llamo la atención un grupo de 3 jóvenes que promediaban si mucho los 15 años. Totalmente involucrados en la charla y con la mejor postura que he visto en mi vida.

El primer pensamiento que cruzó mi mente fué “cómo me hubiera encantado a mis 15 años estar en estas”. Pero antes de que ello diera paso a un mal sentimiento, uno más poderoso alcanzó mis neuronas: “mis hijos tienen la oportunidad hoy” y ello… depende de mí.

Los ricos involucran a sus hijos. Fue maravilloso ver adolescentes en la fila esperando que Robin Sharma les firmara un libro que por supuesto era seguro que leerían. Una lección que jamás quiero borrar de mi mente. Involucra a tus hijos en lo que haces. No hablo de forzarlos, hablo de inspirarlos.

Los Ricos Disfrutan del Momento
Cuando llegué al centro de convenciones, en la entrada del salón nos recibieron a esas 1100 personas con copas de vino y sodas. La atmósfera era tal que se podía respirar el entusiasmo en la gente. Que lugar tan extraordinario, pensé. Todo el mundo parecía caminar con prontitud de un lugar a otro con un solo objetivo: obtener el mejor lugar para escuchar la conferencia. En realidad, estaban disfrutando el momento.

Los Ricos Leen, Los Pobres ven TV.
Finalmente, en la entrada al salón había mesas con cientos de libros. Apenas podías acercarte porque la gente estaba comprando libros como si estos se fueran a terminar. Vi a señoras salir con 3 o 4 libros en sus brazos como si hubieran encontrado el más grande tesoro. Vi a jóvenes salir con un libro y a empresarios salir con los suyos. Y entonces entendí que los ricos leen, se educan y crecen cada día.

Y todo esto me hizo recordar que hay una gran diferencia entre hacer negocios exitosos, y gente exitosa haciendo negocios.

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